viernes, 9 de septiembre de 2011

¡VIENTO!

Tú te pareces al viento que a veces despeina mis pelos más tiesos 
Y te conviertes en mar sin orilla sin olas de espuma y arena de arcilla;
Tú te pareces al cielo, azul cada día de sol con sombrero 
Y te conviertes de pronto en tormenta que arrastra al deseo y no te das cuenta 
Tú no me quieres tanto, tu cambias, cuando quieres, 
No me preguntes cuándo pero mi amor se muere 
Cómo me duelen las madrugadas 
Cómo me duelen la madrugadas cuando estás cerca y algo cambia.

1 comentario:

  1. Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.

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